La partida de la Sra. Nilda Calliera nos despierta una profunda tristeza a quienes formamos parte de la Sociedad Rural de Tucumán, no sólo por sus condiciones personales sino por el valor inconmesurable que tuvo su vida dentro de la SRT.

Pionera e impulsora, supo ganarse el afecto y la admiración de todos.

El trabajo desinteresado y su visión sobre el futuro nos hizo crecer a quienes que tuvimos la oportunidad de compartir con ella este ámbito y muchos otros. Supo ver nuestra institución a largo plazo, proyectando siempre para adelante, es así que fue la impulsora y protagonista de grandes obras que hasta hoy perduran en nuestro predio.

Fue la primera mujer en formar parte de nuestra Comisión Directiva, y sin duda alguna, marcó con su sello personal innumerables proyectos que concretamos. Solía estar siempre pendiente de los más pequeños detalles hasta las cosas más relevantes. Su generosidad sin límites fue volcada no sólo en esta Entidad sino que supo trasladarla a diversas organizaciones benéficas en las que tuvo un rol activo.

Su gran capacidad para trabajar con sus pares y guiar equipos la llevó a ganarse el respeto y admiración de quien se cruzaba en su camino. El mérito era algo que la acompañaba en cada paso que daba.

Nilda Calliera nos enseñó con su vida a sobreponernos y enfrentar cada desafío que el camino nos planteaba.

“Siempre tuve la imagen de mi madre, la veía subirse a un camión y partir al campo, teniendo largas jornadas de trabajo fuera de casa. Para mi, eso era la normalidad. Crecí a la luz de una mujer con un rol fuerte en la familia y en el trabajo”, fueron sus palabras en la Revista que publicó la SRT en el año 2018. Quizás eso explica un poco lo que fue su vida.

Nuestro compromiso y de todo el sector agropecuario será seguir su legado, un legado cargado de compromiso, diplomacia, generosidad y visión de futuro.